Aprender enseñando

Los domingos son de té y de reflexión
De descanso y planificación
De alimentar el alma y el corazón

Me siento feliz y agradecida. Esta semana que pasó me llenó de ilusión y de buena energía

He estado dando clases de #InteligenciaEmocional a chicos de 1º y de 2º de la ESO en Boadilla del Monte.

Ha sido una sorpresa, he descubierto que aunque llevemos una planificación, la vida te sorprende. He aprendido yo con ellos, he tenido que reestructurar la formación con la emoción del que crece en el proceso.

Esta semana aprendí lo que es saber sin ser conscientes de lo que se sabe.

Desde mi visión de llevar años en formación, ser una “Senior” y tener una programación, reconozco lo hermosa que puede ser la juventud y cómo preguntas que se hacen desde el desconocimiento y parecen sencillas a simple vista llevan a un aprendizaje profundo.

Aprendí y sigo aprendiendo que las personas responden desde una intuición sin saber qué saben y demuestran que lo que una profe lleva como diseño para enseñar ya lo sabían los alumnos.

Aprendí sobre la ilusión, sobre las risas.

Aprendí lo que el cuerpo de los alumnos en la ESO necesitan expresar, estar sentados en una silla puede llegar a ser limitante cuando lo que quieres expresar es tan grande.

También aprendí de cómo la juventud pide ayuda honesta y abierta, desde la sinceridad.

¿Saben algo? La diferencia generacional está en la mente de los mayores.

Aprendí y aprendo de cómo el trabajo desde los diferentes ayuntamientos y de la empresa privada hace la magia del aprendizaje social.

Así cierro este domingo #AGRADECIDA.

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